Empecé a escribir este post a las pocas horas de la noticia de la muerte de Michael Jackson, pero tuve que dejarlo puesto que estaba abrumado con las noticias que llegaban de todas partes y que no sabía ni quería evitar. El viernes pasado, en la oficina, la gente que aún no se había enterado de la noticia, tenía una especie de shock, en mayor o menor medida. Sobre todo si había crecido, como yo, con su música.

Para la música de hoy en día es doblemente trágica la pérdida de Michael. La parte suya más conocida, el ídolo de masas, el cantante, su música, es practicamente inigualable hoy en día. Desgraciadamente no veo a nadie capaz de hacerle minimamente sombra. Por otra parte, su desaparición implica que el artista más vendedor de discos de todos los tiempos dejará de producir material nuevo. Para la industria discográfica es, ahora mismo un filón, pero a la larga será una tragedia. Es el último cantante capaz de vender a gran escala. Las ventas de sus discos después de su muerte, son su último regalo para las casas de discos.

Viendo como está evolucionando la música hoy en día, afirmo, desgraciadamente, que veo muy cerca el final de la industria discográfica. Ya lo estaba, es verdad, pero la muerte de Jackson es la estocada definitiva. Aunque ahora los fans y todos los que se quieran subir al carro del tirón mediático de su muerte arrasen en las estanterias de los fnac y corte inglés dejándolos sin "thrillers", "bads", "dangerous" o cualquiera de sus recopilatorios.

A los amantes de la música, y en concreto la de Michael, incluso sin ser super fan suyos, nos duele que se saque la parte de su vida más morbosa. Esa porquería que suele llenar platós de televisión tipo "Noria" o "DEC", y que mucho me temo, van a poner al lado de las maravillosas entrevistas que hacen a personajes como la tal "Violeta Santander", "Matamoros", y otros personajillos basuriles televisivos. Por éso digo que el hecho de que Michael nos deje, marcará un punto de inflexión en la música y en su industria, pues como podemos constatar, se nos quiere vender morbo y porquería, en vez de la carrera del artista número 1 del pop. Y así va a seguir siendo por los siglos de los siglos, el artista más vendedor de discos de la historia, pues, entre otras cosas, ya no habrá discos que vender. Saldrán productos creados en platós de televisión votados a través de un sms al 5545 de dos euros y ale, a descargarse sus canciones de internet. Ese es el desolador panorama que nos vamos a encontrar hoy en día musicalmente hablando.

Mención aparte merecen los fans de toda la vida de Michael, aquellos que le han seguido desde siempre pero sin obsesionarse, y que ahora estan verdaderamente de luto. Los hay capaces de dejar todo y coger el primer vuelo desde Madrid a L.A. para despedir de cerca a su ídolo, convirtiéndose en corresponsales gracias a las nuevas tecnologías, sin trabajar para ningún medio, para los que estamos aquí. (ánimo Vero).